Los síntomas tempranos son los manifestados a partir del nacimiento. Estos suelen pasar desapercibidos, entre ellos hay que delimitarlos según los meses de edad para una mejor identificación (Martos et al., 2008).
Del nacimiento 0 años hasta 12 meses según Martos et al. (2013):
· Falta de balbuceo
· Ausencia de gesticulación
· Poco llanto y poca emisión de sonidos.
· Volteo de cabeza y seguimiento con la mirada ante los padres o objetos llamativos.
· Sonrisa social
· Inadaptación al ser cogido o mecido.
· Poca actividad o demanda.
· Escaso contacto ocular.
· Dificultades en la esfera alimentaria.
Desde 12 meses hasta los 24 según Martos et al. (2013):
· No dice palabras, ni intenta la repetición de las mismas.
· No tiene una conducta compartida (no trae cosas para enseñarle a su madre)
· No juega con otros niños.
· Comienza a manifestar juegos diferentes o extraños.
· Hay una gesticulación muy limitada.
· Gritos monocordes y sin intencionalidad clara.
· No hay conducta de imitación hacia el progenitor o semejantes.
· En ocasiones se produce perdida del lenguaje adquirido.
· Parece tener sordera, ya que no muestra conducta ante sonidos o cuando lo llaman por su nombre.
· No manifiesta miedos típicos de la edad (soledad, nocturnidad y extraños).
· Rechaza con habitualidad el contacto físico.
· No hay respuestas orientativas.
· No hay involucramiento emocional conjunto.
· Aparecen las primeras estereotipias.
· No muestra reciprocidad, ni intencionalidad.
A partir de los 24 meses según Martos et al. (2013):
· Patrón claro de desapego y desinterés por la interacción conjunta.
· Desarrollo del lenguaje muy escaso o inexistente.
· El aislamiento social e individual se intensifica.
· Realiza un juego muy estereotipado y limitado.
· Tiene temores más intensos que los típicos relativos a su edad.
· Comienza a tener conductas compulsivas.
Cuando observamos estas conductas en niños entre 12 y 24 meses, especialmente las relacionadas con la comunicación (ausencia de mirada social, llanto pobre y pobre desarrollo del lenguaje). Es necesario llevarlos al pediatra para una evaluación del niño y descarte de una posible patología (Martos et al., 2008).
En el caso de existir síntomas de autismo, a pesar de que el diagnóstico legal se realiza a partir de los 5 años, es necesario empezar con una estimulación temprana como a ellos se refiere Rivière.
By AC Psicología Infantil Cartagena/ Javier Aparicio
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